Cómo sacarle jugo a los libros del abecedario de tus niños

A veces nuestros niños nos piden leer el mismo libro una y otra vez, tanto que hasta nos los sabemos de memoria.  En el caso de los libros de alfabeto, no tienes solamente que leer de la A a la Z en orden y de corrido.  Aquí te pongo algunos tips para que tu viaje por las letras sea más entretenido.

  1. Enfócate en la ilustración y en el sonido de la letra.

Pregúntale a tu peque qué es, para qué sirve, de qué color es.  Cuando te diga la palabra enfatiza el sonido de esa letra.

Si es un armadillo, puedes decir “AAAAArmadillo”.  Si es un dinosaurio puedes decir “DDDDDinosaurio” y así sucesivamente.  La idea es que asocie ese fonema con la letra que está viendo.

 

  1. Equivócate.

Esto funciona muy bien para niños de más de 3 años.  Puedes fingir equivocarte ya sea en la letra o en la ilustración.  Si tu niño ya se sabe esa letra, le va a dar muchísimo gusto corregirte.  Si no se da cuenta o no te corrige, tal vez todavía le falta un poquito para aprenderla, corrígete tú solo e inténtalo en otra ocasión.

  1. Describe las ilustraciones.

Puedes hablar de algo que te llame la atención de la ilustración, ya sea los colores, las formas o las expresiones de los personajes.  No olvides también ser expresivo en tu tono de voz.  Por ejemplo, “¡pobre pececito! ¡se lo va a comer el cocodrilo!”

  1. Nombra palabras diferentes con la misma letra.

No hay por qué limitarse solo a la palabra que está dibujada.  Pregúntale a tu peque qué otras palabras empiezan con esta letra.

  1. Pídele a tu hijo que use su dedo para escribir sobre la letra.

Puedes empezar haciéndolo tú y luego ellos te pueden copiar.  Esto es genial si las letras en el libro tienen texturas o están torqueladas, o si hay letras escondidas dentro de las ilustraciones.

 

Estos son mis tips para sacarle jugo a tus libros del alfabeto.  Si tienes tips diferentes a los que incluí, no dudes en compartirlos en los comentarios.

¡Feliz lectura!

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Tu biblioteca local

Este mes fuimos a la biblioteca y como siempre sacamos entre 10 y 20 libros infantiles para mi hija.  Generalmente, de 20 libros que sacamos terminamos leyendo 4 ó 5 todos los días.

No sé por qué, pero de repente recordé que aunque en mi casa crecí rodeada de libros, la verdad es que ir a la biblioteca no era algo que hiciéramos para entretenernos una tarde de fin de semana.  No sé si es por crecer en los 90’s y eso no se usaba o simplemente en México no lo acostumbramos.

Me acuerdo también que en mi colegio teníamos una biblioteca.  El piso era el típico piso de mármol (¿tal vez?) como con piedritas grises.  Había también mesas de metal y sillas de metal con asientos cafés.  Todos los libros eran custodiados por la Virgen María y para sacar un libro había que llevarlo a una ventanilla donde la monjita bibliotecaria te sellaba el libro.  Todo es un recuerdo vago, lo que si recuerdo es que aunque estaba ahí la biblioteca, no la visitábamos muy seguido.  Después en la prepa y en la universidad, la biblioteca era un lugar menos serio, pero la mayoría de los libros eran de texto y más bien pasaba tiempo ahí para hacer tareas.

Aquí en Australia, veo que mi hija puede disfrutar una biblioteca mucho más amigable.  Podemos ir a escuchar lecturas de cuentos en voz alta o ir a la hora de canto para bebés.  En las bibliotecas que me han tocado conocer por este lado del mundo, hay una zona para niños, donde sí hay que hablar en voz bajita, pero no se siente la tensión de romper el silencio.  También hay sillitas de colores vivos y los libros para los más pequeños están al alcance de los niños.

Una muestra de algunos de los libros bilingues disponibles en mi biblioteca local

Hay bibliotecas que tienen cursos para la comunidad como tejer, computación y grupos de conversación para practicar inglés o tu idioma natal, o clubes de lectura.  En México, aunque las bibliotecas no son tan de fácil acceso, un gran porcentaje de municipios tiene una.  Si quieres darte un tiempo el próximo fin de semana, una simple búsqueda en Google te ayudará encontrar las opciones más cercanas a tu casa y podrás confirmar si tienen algún programa para niños.

Así que te invito a ir a tu biblioteca local el próximo fin de semana y que saques un montón de libros con tus peques.  Si te animaste a ir, cuéntame ¿cómo te fue? ¿qué libros están leyendo?

Hasta luego y ¡feliz lectura!

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5 formas de hacer la lectura más divertida para tu bebé

Todos sabemos que hay muchos libros muy lindos para niños.  Pero afrontémoslo, ¡solo puedes leer la Oruga Hambrienta tantas veces sin volverte loco!

Hasta he empezado a notar que a mi bebé le empiezan a aburrir las mismas historias pero se me han ocurrido algunas maneras de mantener las cosas interesantes.

1. Conviértete en un actor.  Si todavía no estás haciendo esto…. utiliza diferentes entonaciones y acentos para cada personaje.  Sorprende a tu pequeñ@ sacando al actor que llevas dentro.  Por ejemplo, si leo Millie a mi bebé, pretendo que el Conejo de la Luna es español y que Kliff y Kloff son chilangos.  Cuando leemos’Estofado de Wombat’ ceceo cuando habla la lagartija y pretendo ser una señora elegante cuando la emu le aconseja al dingo como mejorar su estofado.  Tal vez te sientas un poquito tonto al principio pero tu bebé no te va a juzgar por tu actuación que no ganará un Oscar.

2. Dile a tu peque que te cuente la historia.  Si son lo suficientemente grandes y ya saben hablar, ellos te van a poder contar la historia basándose en los dibujos.  Relájate y disfruta ver a tu bebé usar su imaginación.  Por otro lado si son mas pequeñitos puedes apuntar y preguntar ‘¿qué es esto?’ para que te vayan diciendo las palabras que conozcan.  Otra opción es preguntar’¿dónde está el elefante?’ o’¿dónde está la casa?’.  Te sorprenderá que tantas cosas saben.

3. No leas la historia.  Enfócate en otras cosas en las ilustraciones, nombra los objetos y relaciónalos con su vida diaria.  Por ejemplo, si la oruga se come una manzana, pregúntale a tu bebé qué tanto le gustan las manzanas o si son más grandes, cuál es su tipo o color de manzana favorito.

4. Inscríbete en tu biblioteca local.  La mayoría de las ciudades grandes tiene bibliotecas que ofrecen programas para niños.  Tú y tu familia podrán disfrutar una gran variedad de libros sin tener que gastar mucho.  Otra opción es intercambiar libros con amigos o comprar de segunda mano en algún mercado o por internet.

5. Juega con los libros de diferente manera.  Este tip no es sobre leer sino sobre jugar y divertirse con los libros.  Pueden construir una torre, ordenarlos o construir un caminito o puente para que tu bebé camine encima de ellos.  La idea es mostrarle a tus niños que los libros pueden ser tan divertidos como ellos quieran.

book bridge¡Espero que estos tips te ayuden a que tu peque se divierta leyendo! Si tienes otros tips que quieres compartir deja tus comentarios en este blog 🙂

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